La oscuridad no se ilumina, se desnuda lenta y deliciosamente con la punta de los dedos, se alumbra con una sonrisa indolente, inesperada y sincera, se rompe la penumbra con las luces de nuestros propios latidos, se descubre el camino a medida que nuestros pasos, nuestros triunfos y nuestras derrotas despejan las sombras.
Luis

martes, 27 de septiembre de 2011

Lo que no está escrito

Mira mis ojos fijamente. Centra tu mirada en la mía. Acaricia con tus pestañas el aire que roza las mías, siente mi respiración junto a la tuya y deja que tu mente se disperse. Cubre el paso que queda entre nosotros, dame la mano, acércate y deja que mis labios rocen los tuyos y recorran tu cuello.

He decidido teñir de fuerza mis miedos y de ganas mis derrotas. He abierto las verjas de mi abstracta personalidad para que tú puedas recorrer mis senderos, porque quiero que conozcas todos y cada uno de los recovecos que esconde mi pensamiento. Escucha mi voz, grábala en tu mente, pues esconde los secretos de las maravillas que mi mundo puede ofrecerte si aceptas el desafío de indagar en él.

Quiero entrar en tu cabeza y navegar por tus aguas, dar rienda suelta a las velas y flotar a la deriva en tu interior… quiero saber cuál es el secreto, qué es lo que hay dentro de ti que me atrae de esta manera tan irresistible. Enséñame todo lo que hay en ti, llévame de la mano.

Voy a recorrer cada milímetro de tu piel con la mía, voy a envolver tu cuerpo en el abrazo más dulce que te hayan dado jamás. Voy a estar horas enteras mirándote a los ojos sin pestañear... leyendo lo que no está escrito.

miércoles, 31 de agosto de 2011

El corazón desnudo de un jinete lunático

Cabalga deprisa, huyendo de sus propias huellas. Corre por el camino que le vio partir, andando de nuevo el sendero tantas veces recorrido, escapando de las tormentas y esquivando los vendavales. Su mirada se entristece, pero sus pasos toman fuerza mientras apura la noche para pasar inadvertido.

Mira hacia atrás… no hay retorno, existe una única dirección… seguir, terminar con esa ambiciosa galopada que le comprime los pulmones y le golpea el cerebro. Continuar, aceptar lo que ya no se puede cambiar y buscar lo que queda de él bajo todas las heridas que han derramado su sangre por los arroyos del alma.

Asume lentamente el vacío que dejó su marchita inocencia, contempla con añoranza su pasado y observa los añicos de su idealismo esparcidos por la tierra ocre mientras abraza a la oscuridad y cubre su cuerpo desnudo con el manto azabache de la Dama Negra.

Da la espalda a sus latidos indolentes mientras elige a su nuevo objetivo, al dueño de esa alma que será contaminada de negrura y saciada con su propia rendición… y se entrega a él, prisionero de las alas del deseo, que le proporcionan un atajo en su arduo camino hacia ninguna parte. Sus encantos se despliegan como la cola del pavo real, y el roce de su piel nubla las mentes, invocando a la pasión en su imagen más primitiva, acelerando la respiración de su víctima mientras sus cuerpos se enredan y conducen sus sentidos al delirio hasta llegar al éxtasis.

Y así, noche tras noche, el jinete envenena las almas de aquellos a los que se encuentra en el camino, uno tras otro… aligerando por unas horas el peso que sus hombros soportan tras una inocencia asesinada por un corazón cansado de buscar aquello que no existe. O aquello que perdió. Rescata hojas de menta de la orilla del sendero para disimular el amargo sabor de la hiel que corre por su boca, cabalga dejando pasar las horas, disimula las lágrimas con lluvia y presiona fuertemente su pecho, haciendo lo imposible porque su corazón deje de sangrar.

Sin embargo… cuando las tupidas arboledas clarean y dejan a la luz asomarse a través del entresijo de ramas de hiedra, el jinete para en seco y, asomándose por las rendijas que dejan las enredaderas, se enfrenta a la luna y la tienta a encontrar para él a aquel capaz de devolverle la vida a su inerte inocencia y de hacer su corazón volcar, de desnudar su cuerpo de su capa impenetrable y de expulsar de su alma las sombras que se retuercen en su interior desvelando sus sueños.

lunes, 11 de julio de 2011

Nada

No hay palabras para describir la nada. No se puede analizar la inexistencia, no se pueden arrastrar palabras por las esquinas de un vacío estático y sin vida. No se puede buscar una explicación con la que razonar la existencia de un vacío que quema las neuronas, reduciendo a cenizas la cordura. Solo se puede escuchar. Solo escuchas el resonar del piano en el abismo, el eco de lo que antes era tu voz… solo eres capaz de oír la suave caricia de la última despedida, y te aferras a ella con uñas y dientes.

Hay que ser fuerte, hay que luchar, hay que mirar hacia delante y avanzar, dar el paso al vacío, caminar con confianza, pintarte la sonrisa en la cara aunque no exista dentro de ti, hay que gritarle al mundo que eres feliz aunque por dentro solo sientas soledad y vacío, porque el vacío es la inexistencia, y lo inexistente no es descriptible… nunca confieses que te sientes solo, nunca hables sobre el sentido de la vida, no vuelvas a sumergirte en esa indefinible carencia de luz, No Pienses.

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