La oscuridad no se ilumina, se desnuda lenta y deliciosamente con la punta de los dedos, se alumbra con una sonrisa indolente, inesperada y sincera, se rompe la penumbra con las luces de nuestros propios latidos, se descubre el camino a medida que nuestros pasos, nuestros triunfos y nuestras derrotas despejan las sombras.
Luis

viernes, 20 de mayo de 2011

Principios

Arrojaría mis alas al abismo infernal, y dejaría que mi libertad ardiese lentamente... Contemplaría sin asomo de culpa cruzando mi rostro a las lenguas de fuego tomar posesión de todo lo que me hace humano... Volaría en mil pedazos los pilares sobre los que se asientan mis ideales, obligándolos a emanciparse de mi mundo y a marcharse a otro, y destruiría todos mis principios bañándolos en ácido… quebrantaría el valor que corre por mis venas acrecentando la autonomía de mis anhelos, aletargando a mi potencial y encasillando a mis virtudes… podría pasar por todo ello si haciéndolo mi dignidad, mi fuerza y mi confianza en la razón quedaran intactas.

Pero mi dignidad no permitiría someterse sin más a una aceptación indulgente y serena de la corrupción y el veneno que residen en el poder. Mi voluntad no dejaría que ese futuro por el que lucha contra viento y marea se viese domesticado, aturdido y mermado por el domador de leones de un circo con demasiados payasos. Y mi corazón jamás me perdonaría si accediese a quedar al margen de un conflicto de intereses entre los que me acompañan en el camino y los que intentan destruirlo a golpe de cartera.

Así pues, a pesar del esfuerzo que cada día me supone abrir los ojos, desplegar mis pesadas alas, esas que se oponen a la dirección en la que se encuentra el puerto al que quiero llegar, y avanzar a pesar de ello… al margen de mis tentaciones de desprenderme de una libertad que me viene grande cuando la intento defender con mis ridículos principios a modo de peones... y a sabiendas de que probablemente mis ganas de fortalecer y apoyar el cambio terminen siendo ineficaces y solo sirvan para asimilar otra decepción, haré lo único que está en mi mano para apuntalarlo y atesorarlo… Elegir.

sábado, 14 de mayo de 2011

Donde los ciervos se vuelven abrazos

Donde la tierra se seca, donde el trigo sustenta a las aves, donde la serenidad pasea de la mano con el amanecer mientras los girasoles despiertan. Donde el viento corta tus mejillas al alba, para acariciarlas a la noche. Donde las verjas chirrían mientras las amapolas se contonean moviendo sus alas rojo carmín, seduciendo a las mariposas…

Donde el amor se hace lento, la música se escucha despacio y los libros se leen en silencio. Donde las ninfas afilan sus palabras, las voces se escuchan lejanas y las noches se llenan de oraciones. Donde las sombras se tornan ventanas abiertas en la inmensidad de una mente intelectual, como la tuya…

Donde los ojos matan y las miradas despiertan, donde la fe huele a esfuerzo. Donde los ríos se rodean de cipreses y los pantanos de eucaliptos, enmarañando sus ramas para dejar vivir a los pájaros. Donde el laurel crece alto y la noche se tiñe de estrellas, que llueven golpeando nuestros delirios de grandeza.

Donde el amor se hace fuego, los gritos balas, los pasos hazañas. Donde los muros nos crecen, donde el silencio se impone y nuestras palabras dejan de existir… Donde te pierdes en una verdad que estás cansado de querer olvidar… Donde te pierdes en una mirada que no eres capaz de comprender…

Donde tus ojos me descubren pintando las nubes mientras tú intentas derrumbarlas con razones. Donde tu rabia pierde el sentido cuando se enfrenta a mis principios. Donde tus manos me sustentan cuando ven que estoy al borde del tropiezo.

lunes, 9 de mayo de 2011

Mi mundo interior

Sonríe. La energía traspasa las paredes de tus terminaciones nerviosas, incentivando a la motivación encasillada por defecto en la celda de los propósitos por cumplir y encendiendo la luz que recorre todo tu cuerpo a través de esa invisible red de neurotransmisores que se enreda alrededor de los vasos sanguíneos hasta llegar al corazón, quebrando sus presiones e incitándole a latir a un ritmo frenético mientras corres sin parar por tu mundo interior tiñendo de azul claro los blancos rotos.

Tapa los miedos con coraje, tiñe las decepciones de lecciones, pinta tu presente con colores vivos y no manches de color negro un recuerdo azul, simplemente suaviza el tono del pasado hasta que quede en un dulce sepia inquebrantable al paso del tiempo, sombrea la pared en la que pintaste la rabia, no dibujes nubes en tus mañanas soleadas ni soles en tus días lluviosos, prensa bien tu pincel sobre tus proyectos y ambiciones, pero olvida de una vez esa estúpida adicción a pintar tu futuro con todo lujo de matices, enmarcarlo y exhibirlo en el muro principal de tu laberinto intelectual… el futuro no se puede dibujar, tan solo puede ser esbozado suavemente, casi sin rozar el lápiz con el lienzo, para poder borrar más fácilmente cuando el presente te proporcione nuevos colores e ideas.

Déjate llevar, suéltate de los cables a los que te aferras como si el suelo fuese un abismo y date la oportunidad de pisar tierra firme y perder el miedo a disfrutar de ti mismo y de tus latidos, del ritmo con el que tus pasos marcan la arena, del entusiasta y ostentoso foco de luz que brilla cuando tu sonrisa sale a cantar tus canciones, de la música que tus pupilas trasmiten cuando fijas tu mirada… elige la canción idónea y propina una patada a todo aquello que te abstraiga de lo que realmente importa… la felicidad.

Ríe mientras corres bajo la lluvia, ríe mientras el sol tiñe la melanina de tu piel, ríe mientras la pintura baña el lienzo y mientras difuminas los malos momentos, mientras te mueres por dentro y revives a la fuerza, ríe mientras caes y remontas el vuelo, mientras tu estabilidad se sale por la tangente y te deja solo en plena curva, ríe mientras tus pies se mueven al ritmo de la música, cuando el escenario se ilumina y todo el anfiteatro comienza a vibrar contigo dentro…

Y no lo olvides… ríe cuando aceptes que hay situaciones que, simplemente, sobrepasan el orden natural de los acontecimientos y aceleran tu vida hasta instaurar el caos en ella…

viernes, 29 de abril de 2011

Trincheras en el cambio

Deslizándose suavemente por la piel, amonestando a tu aberrante moralidad, extrema consideración aislada en la propia inexistencia… el impío deseo de poseer lo que ya no te pertenece cala hasta dentro del impotente endoesqueleto del alma que se comprime dentro de tu pecho, emponzoñando los susurros que circulan a su libre albedrío en su interior, redecorando en un suspiro los recovecos más recónditos de tu inestimable integridad, absorbiendo sibilinamente las minucias del que podría haber sido tu idílico paseo por un mundo que no se deja comprender.

La magia quiebra sus artimañas dejando paso a una realidad destructiva y demoledora, que sacrifica sin piedad todas tus buenas palabras, desmembrando tu confianza en ínfimas fracciones sin sentido ni motivación alguna. El abismo te lleva consigo y enmudece todo lo que toca, incluyendo todas esas ridículas pautas que estableciste seguir a pie juntillas a lo largo de tus días, descuadrando tus ideas y reordenando tus sentidos…

Tu vista, cansada de tanto mirar alrededor y ver tan solo rincones estremecedoramente incoherentes, cierra sus ventanas y vuelca sus divanes, atrincherándose en lo único que sabe con certeza que no puede cambiar… no pueden cambiar las sombras, porque vuelan más rápido que los deseos… no pueden cambiar los latidos, porque su frecuencia solo puede seguir o parar, y su parada no es visible… no pueden cambiar los despertares, porque sin su luz el mundo quedaría sumido en un eterno sueño gris… no pueden cambiar las sonrisas, porque si se desvanecen también lo hacen las de los que creen en ellas… y no puede cambiar la dulzura, porque es la poesía que escribe tu alma para amansar las penas que surcan su piel.

viernes, 22 de abril de 2011

La luz al final del túnel

Aprende. Estudia la manera idónea de despertar sonriendo por la mañana, de ver tu reflejo en el espejo y disfrutar de él. Aprende a ver tu alma a través del reflejo de tus ojos en el espejo, y a adorarla por encima de todo lo que tienes alrededor. ¿Acaso no ves la luz que desprende tu corazón cuando late y vuelve a latir, a pesar de tu empeño por pararlo a base de golpes? Las lágrimas que tus ojos han ido derramando durante todo este tiempo se evaporan por el calor que da tu luz, por la energía que consumen tus pulmones cuando toman aire con fuerza para ayudar a tus células a soportar el vendaval.

Descúbrete a ti mismo, tienes mil razones para seguir adelante, todo a tu alrededor comienza a florecer como florecen las flores en mayo, y tú vas a ser la rosa más hermosa del jardín. No tengas miedo de volver a caer, las caídas son solo lecciones que la vida nos enseña con su peculiar forma de instruir... simplemente piensa que ese pozo en el que tú crees estar es realmente un túnel que te conduce a tu siguiente destino... Y puedes ver la luz al final del túnel.

Recuerda tu pasado y céntrate en memorizar tus sentimientos, porque son ellos los únicos capaces de convertir el amor de la utopía a la realidad. Pasea lentamente por la pureza de tus intenciones, por la fuerza de tu esperanza, detente ante tus anhelos y principios y acepta de una vez que todo lo que hiciste fue inmejorable, perdónate de una vez por elegir la opción correcta... porque tú No eres el culpable de sus dudas.

Es el momento de pedirte perdón por haber exigido tanto de ti mismo y tan poco de la persona que tenías a tu lado. Es el momento de coger las riendas de tu vida con la ilusión, la valentía y la decisión que te caracterizan. Es el momento de enamorarte de tu corazón y de tu alma, de entregarles a una persona que se merezca todas las maravillas que ofrece tu mundo, y que esté dispuesta a levantarte cuando te caigas de él.

Tu orbe cromático gira sin parar dentro de ti, más brillante y puro que nunca. No lo vuelvas a olvidar, tu interior es tan maravilloso que hasta el firmamento siente celos de las luces que iluminan tu alma.

miércoles, 6 de abril de 2011

Fin

Subo el volumen al máximo.

Las notas del piano se introducen por mis vasos sanguíneos y remueven mi cenagoso cerebro.

Vuelvo a morir.

No me quedan más palabras por el momento, no me apetece seguir escribiendo.

Fin.

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